Hoy, el mundo se detuvo un instante.
Jorge Mario Bergoglio, el primer Papa latinoamericano, partió esta mañana a los 88 años y nos deja una huella imborrable de sencillez, ternura y valentía.
Francisco no fue solo un líder religioso. Fue un pastor que caminó con su pueblo, que eligió el nombre del santo de los pobres y vivió como tal. Tocó almas con gestos simples y palabras poderosas.
Nos queda su legado, su sonrisa serena, su modo de mirar con amor, sin juicio.
Gracias, Francisco, por enseñarnos a mirar al otro.
Rezamos por ti, como siempre nos pediste. Y te decimos, como tú decías:
“Adiós, y que Dios te bendiga.”